¿Es malo que los niños vean la tele? Pues hombre, no necesariamente. Depende de qué tele vean. Para eso están los padres, para ejercer como tales y, en los primeros años, hasta que la mini persona tenga desarrollado un criterio propio, escoger los programas que deben ver sus hijos. Cuando tenga hijos, les voy a poner cosas como la coproduccción de las radio televisiones públicas que da título a esta entrada.
En 1987, países de ambos lados del telón de acero unieron fuerzas para crear "La tía de Frankenstein". Austria, Alemania del este, Francia, España y Checoslovaquia aportaron su esfuerzo en adaptar la novela sueca "Frankensteinova Teta"
Todo comienza cuando Henri Frankenstein, el último barón del linaje, intenta crear un ser humano excepcional mezclando el cerebro de un científico famoso y un cuerpo fuerte como el acero. Como en la novela de Mary Shelley, los lugareños invaden el castillo y abortan, aparentemente, el experimento.
En ese momento, Henri decide cambiar de aires y alejarse del castillo, a la vez que su tía Hannah vuelve a casa y se hace cargo de la propiedad, habitada por seres fantásticos como un licántropo humanista que vive en la biblioteca; un hombre anfibio demasiado aficionado a la cerveza; un conde Drácula que, como buen aristócrata, rehuye el trabajo; un duende del fuego hiperactivo y burlón; el fantasma de una antigua moradora del castillo que atraviesa las paredes (interpretada por Mercedes Sampietro) y un criado que comparten un oscuro pasado.
Por las estancias del inmueble (como diría un agente inmobiliario) también corretea Max, un huérfano pelirrojo y despierto que huye de un circo en el que una mujer le tiene literalemente esclavizado.
Con ella os dejo hasta la próxima entrada. Espero que no tarde tanto...
Divagaciones algo sesudas, que no aburridas, de un hombre en torno a la treintena.
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domingo, 19 de diciembre de 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
EVERY BODY NEEDS SOMEBODY
En el ´75, dos actores revolucionaron la televisión norteamericana con la irrupción en el plató de Saturday Night Live de dos personajes ataviados con trajes y sombreros negros y gafas de sol. El tristemente desaparecido John Belushi y su compadre Dan Aikroid habían creado a Jack y Elwood, más conocidos como "The Blues Brothers".
El programa de televisión pronto se les quedó pequeño. Juntaron a un elenco de musicazos, entre los que destacan Lou Marini o Tom Malone, en 1978 grabaron un disco antológico con Atlantic Records, titulado Briefcase Full of Blues, al que siguieron otros dos con la misma casa editados en 1980. Precisamente ese año, llegó su gran obra, la película "The Blues brothers: granujas a todo ritmo", con cameos de artistas de la talla de Aretha Franklin, John Lee Hooker, Ray Charles, Cab Calloway o James Brown, que se mete en la piel de un predicador. Si las misas fueran así, iría a la Iglesia...
El programa de televisión pronto se les quedó pequeño. Juntaron a un elenco de musicazos, entre los que destacan Lou Marini o Tom Malone, en 1978 grabaron un disco antológico con Atlantic Records, titulado Briefcase Full of Blues, al que siguieron otros dos con la misma casa editados en 1980. Precisamente ese año, llegó su gran obra, la película "The Blues brothers: granujas a todo ritmo", con cameos de artistas de la talla de Aretha Franklin, John Lee Hooker, Ray Charles, Cab Calloway o James Brown, que se mete en la piel de un predicador. Si las misas fueran así, iría a la Iglesia...
miércoles, 18 de agosto de 2010
EL FINAL DE LOS SOPRANO
Hay un tío por los EE.UU. que es un crack. Se llama David Chase y es el creador y responsable de productos audiovisuales como "Doctor en Alaska", a la que ya me he referido en este blog y, lo que es más importante, de "Los Soprano", la mejor serie de televisión que he visto en muchísimo tiempo, atiende lo que te digo: en MUCHÍSIMO TIEMPO.
Tal y como está la tele actualmente, que esto ni TDT ni os..... tias en vinagre, es una opción más que recomendable para los ratos de esparcimiento delante de la pantalla.
Os dejo un vídeo que sólo deberíais ver los que hayáis terminado la serie, en riguroso orden de capítulos. Los que no hayáis empezado, tenéis seis tremendas temporadas por delante, así que poneros a ellos... PERO YA!!!!
Una vez que hayáis terminado, os recomiendo que veáis un vídeo que rula por internet sobre el final. Y después, os véis este. Hala, a disfrutar...
Tal y como está la tele actualmente, que esto ni TDT ni os..... tias en vinagre, es una opción más que recomendable para los ratos de esparcimiento delante de la pantalla.
Os dejo un vídeo que sólo deberíais ver los que hayáis terminado la serie, en riguroso orden de capítulos. Los que no hayáis empezado, tenéis seis tremendas temporadas por delante, así que poneros a ellos... PERO YA!!!!
Una vez que hayáis terminado, os recomiendo que veáis un vídeo que rula por internet sobre el final. Y después, os véis este. Hala, a disfrutar...
miércoles, 28 de abril de 2010
EL VIAJE A LO INHÓSPITO DE UN JUDÍO NEOYORQUINO
Allá por los noventa, la 2 comenzó a emitir una serie que venía avalada, como tantas otras, por el éxito de público y crítica en los EE.UU. Con el paso de los años, “Doctor en Alaska” se convirtió, con su pegadiza sintonía, en una serie de culto a pesar de su intempestivo horario de emisión. Su recuperación para la audiencia española por parte del canal de cable “Paramount Comedy” ayudó a recordárnosla.
La Serie que ha “inspirado” a “Doctor Mateo” cuenta la historia de Joel Fleischman, un médico judío recién titulado que cursó la carrera gracias a una beca del estado de Alaska, concedida a cambio de ejercer la medicina en el gélido noroeste del continente americano. Joel se presenta en Anchorage, esperando incorporarse a la plantilla de su hospital, pero el destino le tiene preparada una sorpresa: su lugar de trabajo se sitúa en Cicely, una población de poco más de 800 habitantes con un pequeño núcleo urbano y muchas cabañas desperdigadas. Tras asumir la idea de que pasará allí unos años, el médico comienza a ganarse la confianza y la amistad de los lugareños, mayoritariamente gente con espíritu aventurero que ha terminado en Cicely buscando un lugar tranquilo pero agreste. De la noche a la mañana, el doctor tiene que cambiar el bullicio de su adorada Nueva York por el sosiego de los bosques, el metro y Broadway por fenómenos naturales como la aurora boreal o el deshielo.
Los guionistas de la serie recrean un pequeño universo surrealista y original en el que todo es posible y las excentricidades de los habitantes, asumidas por el resto con total naturalidad, ponen a prueba la paciencia de Fleischman. Como toda buena comedia de situación, gran parte del éxito de “Doctor en Alaska” radica en su trabajada y ocurrente biblia de personajes.
Maggie O´Connell. La independiente y atractiva casera de Fleischman huyó hace años de su acomodada y adinerada vida en Michigan para trabajar pilotando una avioneta-taxi, medio de transporte imprescindible en Alaska. Llegó a Cicely con su novio, un montañero escritor que muere congelado cuando se queda dormido en un glaciar. Posteriormente otras cuatro de sus parejas mueren de forma accidental, creando la leyenda de que todo hombre que comparte su vida con ella termina su existencia de forma repentina y rocambolesca. La tensión sexual entre Maggie y Joel es una de las constantes de la serie.
Maurice Minnifield. Natural de Oklahoma, patriota al máximo, admirador incondicional de John Wayne, retrógrado y homófobo, este ex astronauta se convirtió en el cacique del pueblo al adquirir 15 mil hectáreas de terreno. Está acostumbrado a salirse siempre con la suya, tiene claro que el alcalde es una figura retórica en el pueblo y está convencido de que él y sólo él es el motor del desarrollo del lugar. No en vano, es el propietario de la emisora de radio local y del periódico. Hace un tiempo, se encaprichó de Shelly, una ingenua jovencita que llega a Cicely de su brazo tras ser elegida Miss Paso del Noroeste.
Chris Stevens. Tras su estancia en prisión, donde se ordenó sacerdote respondiendo a un anuncio de la revista “Rolling Stones”, Stevens plantó su caravana en Alaska, donde se gana la vida como locutor de la emisora propiedad de Maurice. Su programa “Chris de la mañana” alterna música con sus divagaciones filosóficas con las que se erige como narrador. Su cultura sólo es comparable con su facilidad para seducir damas.
Holling Vincoeur. Descendiente de un linaje de malvados y longevos aristócratas franceses, el propietario del bar que ejerce de centro social del pueblo es un canadiense originario de Québec que, tras vagar por los bosques trabajando de trampero, se establece en Cicely. Allí entabla amistad con Maurice, hasta que Shelly se decanta por él y deja al astronauta.
Shelly Tambo. Abandonó su casa con 14 años y cuando comienza la serie cuenta con 18, casi 50 menos que Holling. En su comportamiento, alterna explosiones de carácter y madurez, como hacer lo posible para que Maurice y Holling recuperen su amistad, con chiquilladas propias de su edad.
Marilyn Whirlwind. Cuando Fleichman toma posesión de su cargo, Marilyn ya está esperando para empezar a trabajar como enfermera. A pesar de la insistencia del doctor en que no hay trabajo, Marilyn sólo calla y asiente. Su templanza y tranquilidad contrasta con la personalidad irritante del protagonista, dejando varios momentos memorables.
Ed Chigliak. He dejado para el final al que, para mí, es el personaje más entrañable. Cuando fue abandonado por sus padres, la tribu que habita el lugar se encarga de su manutención. De hecho, por sus venas corre sangre india. Ed es un inteligente y sensible cinéfilo para el que la vida es todo ilusión. Sus apariciones repentinas y silenciosas en la casa y la consulta del doctor son una constante.
Junto a estos personajes, encontramos a otros con menos peso argumental pero igualmente interesantes. Tal es el caso de Ruth, la propietaria de la tienda/librería/biblioteca, o Adam, un chef mentiroso compulsivo que vive como un ermitaño junto a su mujer, hipocondriaca hasta el extremo.
En definitiva, que si no la has visto, sólo te puedo decir lo que Ramón el vanidoso, de "Callejeros": ¡Joder, lo que te pierdes!
La Serie que ha “inspirado” a “Doctor Mateo” cuenta la historia de Joel Fleischman, un médico judío recién titulado que cursó la carrera gracias a una beca del estado de Alaska, concedida a cambio de ejercer la medicina en el gélido noroeste del continente americano. Joel se presenta en Anchorage, esperando incorporarse a la plantilla de su hospital, pero el destino le tiene preparada una sorpresa: su lugar de trabajo se sitúa en Cicely, una población de poco más de 800 habitantes con un pequeño núcleo urbano y muchas cabañas desperdigadas. Tras asumir la idea de que pasará allí unos años, el médico comienza a ganarse la confianza y la amistad de los lugareños, mayoritariamente gente con espíritu aventurero que ha terminado en Cicely buscando un lugar tranquilo pero agreste. De la noche a la mañana, el doctor tiene que cambiar el bullicio de su adorada Nueva York por el sosiego de los bosques, el metro y Broadway por fenómenos naturales como la aurora boreal o el deshielo.
Los guionistas de la serie recrean un pequeño universo surrealista y original en el que todo es posible y las excentricidades de los habitantes, asumidas por el resto con total naturalidad, ponen a prueba la paciencia de Fleischman. Como toda buena comedia de situación, gran parte del éxito de “Doctor en Alaska” radica en su trabajada y ocurrente biblia de personajes.
Maggie O´Connell. La independiente y atractiva casera de Fleischman huyó hace años de su acomodada y adinerada vida en Michigan para trabajar pilotando una avioneta-taxi, medio de transporte imprescindible en Alaska. Llegó a Cicely con su novio, un montañero escritor que muere congelado cuando se queda dormido en un glaciar. Posteriormente otras cuatro de sus parejas mueren de forma accidental, creando la leyenda de que todo hombre que comparte su vida con ella termina su existencia de forma repentina y rocambolesca. La tensión sexual entre Maggie y Joel es una de las constantes de la serie.
Maurice Minnifield. Natural de Oklahoma, patriota al máximo, admirador incondicional de John Wayne, retrógrado y homófobo, este ex astronauta se convirtió en el cacique del pueblo al adquirir 15 mil hectáreas de terreno. Está acostumbrado a salirse siempre con la suya, tiene claro que el alcalde es una figura retórica en el pueblo y está convencido de que él y sólo él es el motor del desarrollo del lugar. No en vano, es el propietario de la emisora de radio local y del periódico. Hace un tiempo, se encaprichó de Shelly, una ingenua jovencita que llega a Cicely de su brazo tras ser elegida Miss Paso del Noroeste.
Chris Stevens. Tras su estancia en prisión, donde se ordenó sacerdote respondiendo a un anuncio de la revista “Rolling Stones”, Stevens plantó su caravana en Alaska, donde se gana la vida como locutor de la emisora propiedad de Maurice. Su programa “Chris de la mañana” alterna música con sus divagaciones filosóficas con las que se erige como narrador. Su cultura sólo es comparable con su facilidad para seducir damas.
Holling Vincoeur. Descendiente de un linaje de malvados y longevos aristócratas franceses, el propietario del bar que ejerce de centro social del pueblo es un canadiense originario de Québec que, tras vagar por los bosques trabajando de trampero, se establece en Cicely. Allí entabla amistad con Maurice, hasta que Shelly se decanta por él y deja al astronauta.
Shelly Tambo. Abandonó su casa con 14 años y cuando comienza la serie cuenta con 18, casi 50 menos que Holling. En su comportamiento, alterna explosiones de carácter y madurez, como hacer lo posible para que Maurice y Holling recuperen su amistad, con chiquilladas propias de su edad.
Marilyn Whirlwind. Cuando Fleichman toma posesión de su cargo, Marilyn ya está esperando para empezar a trabajar como enfermera. A pesar de la insistencia del doctor en que no hay trabajo, Marilyn sólo calla y asiente. Su templanza y tranquilidad contrasta con la personalidad irritante del protagonista, dejando varios momentos memorables.
Ed Chigliak. He dejado para el final al que, para mí, es el personaje más entrañable. Cuando fue abandonado por sus padres, la tribu que habita el lugar se encarga de su manutención. De hecho, por sus venas corre sangre india. Ed es un inteligente y sensible cinéfilo para el que la vida es todo ilusión. Sus apariciones repentinas y silenciosas en la casa y la consulta del doctor son una constante.
Junto a estos personajes, encontramos a otros con menos peso argumental pero igualmente interesantes. Tal es el caso de Ruth, la propietaria de la tienda/librería/biblioteca, o Adam, un chef mentiroso compulsivo que vive como un ermitaño junto a su mujer, hipocondriaca hasta el extremo.
En definitiva, que si no la has visto, sólo te puedo decir lo que Ramón el vanidoso, de "Callejeros": ¡Joder, lo que te pierdes!
domingo, 11 de abril de 2010
DESAPARICIONES MISTERIOSAS
En ocasiones, los guionistas de televisión se cargan a personajes de series sin ningún esfuerzo, ni un triste amago siquiera. Seguro que todos recordamos a la entrañable Judy Winslow. Judy era la hija pequeña de Harried y Carl, y consiguientemente hermana de Eddie y Laura, musa de Steve Urkel. El personaje de Judy nunca resultó muy jugoso. Sus aportaciones eran apenas unos comentarios con poca sustancia mientras comía cereales en la cocina. Lucía unas trenzas muy chulas, eso sí.
De la noche a la mañana, Jamiee Foxwoth, la actriz que interpretaba a Judy, dejó de aparecer en nuestras teles. Este fracaso sumió a la actriz en una época turbia que la llevó al cine porno previo paso por varias adicciones. Posteriormente, inició un via crucis por programas de televisión para contar su experiencia y exhibir a su hijo (http://en.wikipedia.org/wiki/Jaimee_Foxworth) Un movidón, vamos.
Esperemos que no corra la misma suerte la actriz que da vida a Laurie Forman en “Aquellos maravillosos 70” (Paramount comedy, y ahora en Antena.Neox) La hermana de Eric Forman deja de aparecer repentinamente y no nos enteramos hasta bastante tiempo después de que se ha ido a Chicago. Vuelve, pasa a ser interpretada por otra actriz (como la tía de Will Smith en “El píncipe de Bel-air”) y desaparece por segunda vez a la manera de Judy Winslow.
Volviendo a “Cosas de casa”. Como muchos sabréis, “Family Matters” es un spin off de “Primos lejanos”. Harried Winslow aparece en la serie del entrañable Balki Bartokomous y su “primo Larry” del mismo modo que Aída empezó siendo la camarera del “Casi que no” en “7 Vidas”. Por cierto, el personaje al que tan magistralmente pone voz y cuerpo Carmen Machi es un homenaje/ guiño/ copia, como diría el Tarantino chanante, de Carla, la camarera italiana de Cheers. Como Carla, Aída tiene un hijo que la trae por el camino de la amargura y al que no vemos nunca. Sólo sabemos de sus andanzas a través de conversaciones telefónicas. Hablamos, lógicamente, de la Aída secundaria en “7 vidas”.
Lo sé, he visto y veo mucha tele, seguramente demasiada. Pero oye, hay otros vicios...
De la noche a la mañana, Jamiee Foxwoth, la actriz que interpretaba a Judy, dejó de aparecer en nuestras teles. Este fracaso sumió a la actriz en una época turbia que la llevó al cine porno previo paso por varias adicciones. Posteriormente, inició un via crucis por programas de televisión para contar su experiencia y exhibir a su hijo (http://en.wikipedia.org/wiki/Jaimee_Foxworth) Un movidón, vamos.
Esperemos que no corra la misma suerte la actriz que da vida a Laurie Forman en “Aquellos maravillosos 70” (Paramount comedy, y ahora en Antena.Neox) La hermana de Eric Forman deja de aparecer repentinamente y no nos enteramos hasta bastante tiempo después de que se ha ido a Chicago. Vuelve, pasa a ser interpretada por otra actriz (como la tía de Will Smith en “El píncipe de Bel-air”) y desaparece por segunda vez a la manera de Judy Winslow.
Volviendo a “Cosas de casa”. Como muchos sabréis, “Family Matters” es un spin off de “Primos lejanos”. Harried Winslow aparece en la serie del entrañable Balki Bartokomous y su “primo Larry” del mismo modo que Aída empezó siendo la camarera del “Casi que no” en “7 Vidas”. Por cierto, el personaje al que tan magistralmente pone voz y cuerpo Carmen Machi es un homenaje/ guiño/ copia, como diría el Tarantino chanante, de Carla, la camarera italiana de Cheers. Como Carla, Aída tiene un hijo que la trae por el camino de la amargura y al que no vemos nunca. Sólo sabemos de sus andanzas a través de conversaciones telefónicas. Hablamos, lógicamente, de la Aída secundaria en “7 vidas”.
Lo sé, he visto y veo mucha tele, seguramente demasiada. Pero oye, hay otros vicios...
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